Conductas viales riesgosas: ¿Somos parte de la solución o parte del problema?

Se puede afirmar que, en términos generales, los cordobeses conocemos las normas viales. Sin embargo, nos cuesta aplicarlas, respetarlas.

El 88% de los siniestros de tránsito se producen a causa de fallas humanas. De manera que podemos afirmar que son las conductas viales riesgosas las que determinan y representan la bisagra entre la prevención del siniestro vial o la concreción del mismo, con sus consecuentes efectos a nivel humano, social y económico.

Sólo basta pararse unos minutos en cualquier esquina de nuestra ciudad para observar la cantidad de hechos y maniobras que están vinculadas al incumplimiento a las normas de tránsito; como si fuera un hábito naturalizado ligado al constante transitar por la vía pública.

A lo anterior, se suma el hecho que el exiguo control por parte del Estado no es suficiente para reducir el índice de víctimas de tránsito.

Sería interesante reflexionar acerca del estado de salud que atraviesa el tránsito vial cordobés… podríamos hipotetizar que formamos parte de un tránsito patológico, debido a que la acción y consecuencias de las conductas viales se subjetivan y se minimizan: si conducimos a 160 km/h no pasa nada, si tomamos alcohol y luego manejamos, tampoco.

El casco de motociclista lo llevamos en el codo. Los cinturones de seguridad descansan paralelos a las puertas del vehiculo. Atender el celular es prioritario y el respeto por el otro es opcional… tenemos que llegar rápido, es “quien mete el pecho primero” independientemente de la prioridad de paso que indique la reglamentación vial.

El poder simbólico en el campo vial se manifiesta en todas las conductas viales: adolecemos de violencia vial, de manejo agresivo, de una distorsión del análisis de riesgo en cada maniobra que realizamos, seamos conductores o peatones.

La buena noticia es que la solución está en nuestras manos: de nuestras conductas viales cotidianas depende que sigamos siendo parte o no de un tránsito que está enfermo. Podemos reflexionar acerca de las conductas viales riesgosas, para transformarlas en hábitos viales saludables.

Especial – Por Laura Verónica Stejman
Comunicadora social

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