Algunas de las fallas del nuevo boleto electrónico de Red Bus en los colectivos de Córdoba

Esteban Armoya, chofer del transporte urbano de Córdoba y columnistas de tránsito Córdoba, opina al respecto sobre algunos aspectos del nuevo sistema de pago, el “boleto electrónico” de Red Bus, en los colectivos de la ciudad.

“En esta oportunidad haré una reseña de mi experiencia con las nuevas canceladoras que dejaron de emitir el ticket en papel para registrar el “boleto” en la misma tarjeta del pasajero.

Se le llama “Boleto Electrónico” y, desde hace pocos meses, estas nuevas máquinas están conviviendo junto con las canceladoras que aún emiten el boleto tradicional en los colectivos del transporte urbano de Córdoba.

Si bien es un sistema que llegó para solucionar un problema de larga data con las máquinas antiguas, está aún en una etapa en la que nos resulta complicado acostumbrarnos y acostumbrar al pasajero. Es un sistema ecológico, no lo podemos negar, no emite boleto, se ahorra gran cantidad de papel. No es algo menor si de conciencia ambiental se trata.

Pero la cuestión pasa por algunos “agujeros” o fallas que entre los choferes hemos descubierto con el uso diario de este nuevo sistema: Un caso que se dio en varias oportunidades es el de un pasajero que, al no tener saldo en su tarjeta o no disponer de la misma, solicita a otro pasajero que le marque el boleto. En teoría lo que debería suceder es que la máquina emita un boleto físico de papel ya que, a partir del segundo boleto marcado en determinado tiempo, la máquina lo emite para que sirva de comprobante al pasajero que no tiene tarjeta.

¿Pero cuál fue el problema? El pasajero que se ofreció a marcar el boleto le prestó una tarjeta diferente a la que había utilizado al momento de subir. Por lo tanto, la máquina no emitió boleto alguno y el pasajero que pidió la tarjeta, no tiene forma de acreditar que abonó el pasaje ante un eventual control por parte de un inspector.

También se presenta un caso similar pero con usuarios que quieren subir, marcar el boleto y devolver la tarjeta a alguien que los espera abajo. Eso, en cierta forma, es un poco más “manejable”, salvo que el pasajero marque rápidamente. Me tocó tener que avisarle con tiempo a un pasajero que iba a proceder de esa manera, le tuve que informar que no puede hacerlo porque no habría manera de supervisar el pago del boleto si subía un inspector, por lo que el pasajero desistió y prefirió pedirle a alguien que ya venía en el coche.

Otro inconveniente que se presenta y que nosotros lo tomamos como tal, es la ubicación de la máquina lectora. De nuestra posición en el asiento de conductor, nos resulta un tanto incómodo supervisar que todos los pasajeros marquen correctamente cada pasaje. En algunos casos se nos escapa de la visión, sobre todo cuando el número de pasajeros que asciende es importante y más aún cuando es una persona la que marca el pasaje de varios (hecho que se da muy frecuentemente, sobre todo en familias numerosas).

De más está mencionar que muchas personas se rehúsan a abandonar el ticket de papel que es el que les brinda la información precisa con todos los datos del viaje y, fundamentalmente, el saldo que les queda para saber cuándo deben realizar una recarga. Además muchos desconfían de que este nuevo sistema les permita cubrirse ante algún accidente o inconveniente en el coche. Sepan que esa información está registrada en la tarjeta y que pueden consultarla en www.red-bus.com.ar junto con TODOS los detalles de este nuevo sistema.

Sabemos que somos animales de costumbres y que, cuando tuvimos que abandonar el cospel, también hubo cierto revuelo hasta que, lentamente, lo fuimos aceptando.

Por mi parte siempre fui pro tecnología, siempre que se trate de mejorar la calidad de vida y, en este caso, nuestras condiciones laborales.

Esperemos que esas “fallas” se corrijan, aunque no les niego que preferiría que cada uno tenga su boleto para no renegar tanto. Es cuestión de tiempo, necesitamos un período de adaptación, de conocer bien el sistema, de corregir esos puntos en cuestión y de que, entre todos, logremos mejorar la calidad del viaje cotidiano en bondi.

Acá tienen el espacio para que ustedes nos comenten qué cambiarían del sistema, qué debería corregirse, qué está bien y qué no. La opinión y la crítica suman, construyen.”

Por Esteban Armoya

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